Informalidad y desarrollo

Por Dr. Guillermo Dulanto.

La informalidad es una característica inherente a la actividad económica peruana. Según el INEI, 18% de nuestro PBI proviene de la informalidad (en agricultura llegamos al 91% y en transporte al 36%); del total de 2.4 millones de empresas existentes en el país, 50% son informales; y 70% del empleo es informal. ¿Pero, qué significa ser informal, y cuáles son sus causas y consecuencias?

El informal según el Diccionario de la Real Academia Española es el que no guarda las formas y reglas prevenidas. Para muchos economistas el informal es el que no respeta las normas regulatorias y fiscales de su actividad económica, y aquí entran muchas categorías bajo esta definición. Los ambulantes en el mercado de Piura son informales, aunque paguen algún derecho de uso al Municipio, porque no cumplen con los mínimos requisitos establecidos en los reglamentos de permiso municipal. La empresas mineras que explotan oro en Suyo y Las Lomas son informales porque no pagan impuestos y no cumplen con ningún requisito ambiental (en este caso incluso muchas son ilegales). El Estado trata permanentemente de formalizar a los informales y se encuentra con la indiferencia de éstos y la apatía de un aparato estatal que no funciona para dar “premios” y “castigos”.

Una de las principales consecuencias de la informalidad es la competencia desleal contra los agentes formales, que sí cumplen las formas y reglas. Éstos son los principales perjudicados ya que, lamentablemente, el consumidor peruano (en ciertos segmentos) no opta por la alta calidad del producto o servicio sino por el bajo precio. Este comportamiento retroalimenta un círculo vicioso que alimenta mayor informalidad. Otra consecuencia es la baja productividad del trabajo (recientes estudios nos indican que el trabajador formal es cinco veces más productivo que el informal). Todo esto coadyuva a que la economía pierda competitividad, sobre todo en el mercado internacional.

Entre las causas de la informalidad, recientes trabajos nos indican que más allá de trámites burocráticos engorrosos y costosos, es un problema cultural. Brenda Silupú & Sergio Reyes en un estudio del año 2019 demuestran que la informalidad tiene mucho que ver con las características del hogar, y Hernando de Soto añade que la informalidad existe porque los emprendedores -que existen muchos en el Perú- están aislados al no tener un Estado eficiente que los conecte. De ahí el éxito actual de las incubadoras o HUB de negocios que acompañan al emprendedor hasta que se consolide y sea formal.

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